sábado, 7 de junio de 2008

Cambio de Ciudad

En realidad, nunca me di cuenta hasta ahora pero cuando me dediqué a observar, lo noté.

Todo empieza desde que caminas sin tener la menor idea de hacia adonde vas, hasta que llegas a una casa blanca y muy larga.
- ¿Esto es?
En realidad esperabas un edificio de 200 metros de alto, con muchas ventanas y luces de colores.
Recorres, sonríes, firmas, te sacas la foto y te llevas tu redbull. Así, terminas el día caminando orgulloso por la calle, mostrando el logo de tu carpeta a los transeúntes.

A pesar de los nervios, llegas y saludas muy bien el primer día, con cierto grado de timidez. Y te enfrentas a la gran y temida pregunta:

-¿Y tú, de donde eres?
- Soy de Chillán...

CHAN!, !!todo cambió completamente!! Ahora eres visto de otra manera...
No se si será por la forma de caminar (prácticamente saltando), los chalecos de lana con monitos, la sonrisa pegada en la cara, o en realidad sencillamente es porque hablamos cantadito, ya está. Te has convertido en el provinciano, el sureño (o nortino), pero pasas a formar parte de los "otros"; los que todavía tenemos caminos de tierra, muy pocas escaleras mecánicas, carretas y gallinas en las plazas, en fin, millones de mitos que quizás nunca podremos desmentir. Somos ya un tipo de persona, (no pocos, sino muchos), y a ratos nos encontramos con nuestros pares y compartimos la experiencia de cómo es estar en la gran ciudad.
Echamos de menos a nuestros papás, que nos hagan la camita, que nos cocinen y sí, nos dan ganas de comer cazuela. Pero es todo parte de la independización, !vamos que se puede!. Lo único que debes aprender es a andar en micro en vez de caminar, que "en verdad" es tip-top y no
cortacartón, a no cruzar la calle sin importar si estás frente a un paso peatonal, un millón de nombres y calles nuevas, y que en realidad no importa de donde seas, donde naciste o qué costumbres campestres tengas, si a final de cuentas, lo único que importa;
es cómo eres.